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Para los dueños de gatos es muy importante evitar las bolas de pelo, ya que si bien es un cliché en el mundo felino, la realidad es que pueden tener impactos negativos importantes en la salud del animal.
Primero hay que entender por qué se forman las bolas de pelo.
Como sabemos, estas mascotas son extremadamente limpias y tienen hábitos de higiene muy rigurosos, de hecho, su lengua está hecha justamente para poder mantener su pelaje limpio a través de las lamidas.
Es precisamente en estos momentos en los que ingieren su propio pelo, y es cuando comienzan a formarse las bolas. Cuando estas se acumulan, suelen provocar vómitos, falta de apetito e, incluso, estreñimiento y hasta obstrucciones intestinales.
Esto suele suceder con regularidad en las épocas en las que el gato empieza a mudar su manto, aunque en razas muy peludas, el problema es aún más frecuente.
Si queremos saber si el animal está lidiando con una bola de pelo, hay que poner atención a las señales, como pérdida del apetito y peso, diarrea o tos, provocada generalmente por una obstrucción.
El abdomen inflamado también es un síntoma importante, así que si lo notas, debes acudir de inmediato con el médico veterinario de confianza, para que revise al felino.
Lo mejor que podemos hacer como dueños para evitar estas situaciones, es cepillar con frecuencia al gato, así cuando él se lama, no tragará grandes cantidades de pelaje; la regularidad del cepillado dependerá de cada caso.
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