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De vez en cuando podemos detectar bultos en diferentes áreas corporales de la mascota y con variadas características, pueden tener tamaños distintos y las causas de aparición suponen distintos niveles de riesgo.
Es necesario que en cuanto se detecte una de estas anomalías, se consulte al veterinario, ya que únicamente un especialista puede reconocer su origen y determinar el tratamiento que se debe seguir.
Lo más importante es conocer los distintos tipos de bultos, y distinguirlos de acuerdo con sus características, como por ejemplo, si se mueven, su tamaño, consistencia e incluso si están acompañados de úlceras.
Como dijimos, solo un veterinario podrá identificar el origen, evaluarlo y decidir si es inofensivo o si está relacionado con el cáncer.
Hay casos en los que será necesario realizar una biopsia, para extraer tejido del bulto y analizarlo.
Los tratamientos para atender estas anomalías dependen de su origen, algunos de ellos son el drenado, la desinfección y la utilización de antibióticos y antiinflamatorios.
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