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Antes de decidir si castramos o no a nuestro gato, lo mejor es tener toda la información necesaria y valorar los beneficios y lo que estaremos cambiando y previniendo en nuestro animal.
La esterilización y la castración repercute en los comportamientos relacionados con las hormonas, lo que quiere decir que controla el instinto del gato de escapar de casa y buscar alguna hembra en celo, reduce la agresividad hacia otros machos y también disminuye el marcaje con orina.
En general, este procedimiento significa practicarle una intervención quirúrgica que nos asegura que no podrá reproducirse a partir de ese momento. En el felino macho la castración consiste en eliminar los testículos y en el caso de la hembra, en la extirpación de los ovarios.
El comportamiento de un gato no castrado es agresivo lo que incrementa el riesgo de contraer enfermedades infecciosas. Para las gatas, este proceso elimina el peligro de sufrir padecimientos relacionados con los ovarios o el útero, como lo es el cáncer, piómetra y metritis.
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