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La cojera puede ser difícil de detectar en un gato, especialmente cuando es leve, debido a su tamaño reducido en comparación con un perro, sin embargo, en ocasiones será más visible, en especial cuando mantiene completamente una pata en el aire sin apoyarla.
Si notas este comportamiento, sea leve o notorio, debes saber cuál fue la causa que lo originó, por lo que debes revisar la extremidad en cuestión para observar si tiene algo clavado en sus almohadillas o si está lastimado.
En segundo lugar, hay que llevarlo con el veterinario para que realice un examen minucioso, partiendo del historial del gato, tomando en cuenta su edad, pues un animal mayor tendría más causas para no soportar el peso de una pierna que uno joven.
Una vez que determine donde hay más dolor, comprobará si hay irregularidades en los huesos o articulaciones; cuando estén listos los resultados, podrá dar un diagnóstico y un tratamiento adecuado que deberá llevarse con el acompañamiento de un especialista.
Una vez en casa, es fundamental que le des tranquilidad a tu mascota, no debe irritarse pues incluso puede responder de manera violenta hacia estos estímulos a causa del dolor, es por esto que el espacio donde se encuentre debe ser lo más amigable posible.
Recordemos que como dueños es de suma importancia que estemos al tanto del día a día de nuestras mascotas, así como asegurarnos de estar al corriente con las visitas al veterinario, pues así será más fácil detectar cualquier anomalía de manera eficaz.
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