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En muchas discusiones, es posible que los perros de raza grande resulten victoriosos sobre los canes más pequeños, ya que a pesar de su apariencia imponente, suelen ser muy cariñosos, juguetones, extremadamente leales y, sobre todo, protectores.
Hoy hablaremos sobre las características de algunas de las castas más populares que se agrupan en este rubro.
Quizá el San Bernardo sea uno de los más conocidos; este animal llega a pesar hasta 100 kilogramos y vive un máximo de 10 años con todos los cuidados pertinentes. Es muy amistoso y gentil
Originalmente, esta raza proviene del norte de Italia y los Alpes suizos, y gracias a su frondoso pelaje, fuerza física y buen sentido de la orientación, se entrenan para operaciones de rescate en las montañas.
El mastín inglés puede alcanzar las mismas dimensiones de un San Bernardo; se suele creer que es un animal agresivo derivado de que en el pasado se implementaba en deportes de combate con otros canes, pero en realidad esto es un mito, pues es una casta muy amable.
De hecho, actualmente es considerado como una mascota de terapia, por su comportamiento dócil y cariñoso, lo que a su vez lo vuelve ideal para las familias con niños.
El gran danés es un poco más alto que los canes antes mencionados, sin embargo, su peso es mucho menor, con un máximo de 55 kilogramos. Es un animal con mucha energía física, pues sus antepasados eran aprovechados para la caza de jabalíes.
Es muy sociable, pero se puede mostrar desconfiado con los desconocidos y personas ajenas que se acerquen mucho a su familia; aun así, no atacará de inmediato, pues es muy calmado y se puede adaptar a cualquier ambiente.
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