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Tal como lo hemos dicho antes, la salud de tu perro y la tuya son similares, por lo que los excesos que para ti pueden ser malos, probablemente para tu mascota resultan peores. En este caso, nos referimos al consumo de sal.
El sodio es un mineral esencial en la dieta de todos los canes, pues ayuda a mantener el equilibrio del líquido en las células y a conducir el impulso del sistema nervioso.
De acuerdo con los especialistas en salud animal, un canino sano, con un peso promedio de 15 kilogramos puede consumir hasta 100 miligramos de sodio al día, sin embargo, aquellos con enfermedades cardiacas pueden requerir menores cantidades.
Hay que tomar en cuenta que también el peso de la mascota puede afectar directamente la cantidad de este ingrediente que puede consumir para mantenerse con buena salud, es por esto que es importante revisar la etiqueta de los alimentos, ya que en los componentes generalmente se enumera este parámetro.
Si el animal consume sodio de más, es muy probable que experimente sed abundante pues absorbe el agua de su cuerpo, esto lo hará tomar más de lo normal y por lo tanto, a orinar más, lo que ocasionará que su sistema circulatorio y sus riñones se tensen.
A esto pueden seguir vómitos, diarrea y/ o convulsiones, todos ellos síntomas por intoxicación por iones de sodio. Si tu perro presenta alguno de estos indicadores por el consumo excesivo de sal, debes llamar urgentemente al veterinario.
Es primordial que consultes con un especialista sobre cuál es la cantidad de este ingrediente que puede consumir tu can y con base en eso, ajustar su alimentación.
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