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El postparto es una etapa crítica en cualquier especie, por lo cual tenemos que estar muy atentos durante las primeras semanas para asegurarnos de que no hay ninguna situación de emergencia.
En el caso de los gatos, una vez que se supera el período de gestación, debemos de checar la salud de las hembras, ya que si no se atienden de la manera correcta, pueden surgir peligros tanto para la madre como la cría.
ALGUNOS DE LOS PROBLEMAS MÁS COMUNES EN ESTA ETAPA SON:
La metritis, que consiste en la inflamación del útero, normalmente acompañada de una infección bacteriana; suelen manifestarse en partos prolongados, retenciones placentarias e intervenciones obstétricas.
La mastitis es una infección de las mamas y en la mayoría de los casos se trata de patologías menores, sin embargo, si no se atiende puede llegar a ser muy grave, es fácil de detectar, ya que las glándulas mamarias se inflaman, situación que causa dolor a la gata.
También está la retención placentaria, en la que la hembra puede presentar una descarga de la vulva color verde y maloliente varias semanas después del parto, el estado general del animal se mostrará desmejorado y puede impedir al resto de las crías que lacten. En este caso, el padecimiento se debe diagnosticar por medio de una ecografía.
El prolapso de uno o varios cuernos uterinos, puede ocurrir tras el parto o aborto, en gatas de todas las edades y por lo general se puede detectar al observar contracciones abdominales.
Ante la menor sospecha de que se esté produciendo cualquiera de estas patologías, lo recomendable es acudir al veterinario, así confirmaremos el estado de salud de la mascota.
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