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La displasia de codo canina es una enfermedad que consiste en múltiples anomalías en dicha articulación, la cual es compleja ya que está formada por tres huesos: el radio, el cúbito y el húmero.
Si estos tres huesos no encajan a la perfección hay consecuencias de alteraciones de crecimiento y como consecuencia hay una distribución anómala del peso sobre distintas zonas de la articulación, lo que va a traer como consecuencia dolor, cojera e incluso puede resultar en artritis.
La displasia de codo comprende varias alteraciones y existen distintas teorías sobre la causa de la enfermedad, como la genética, defectos de crecimiento del cartílago, traumatismos, la dieta entre otras.
Los perros afectados por esta condición suelen mostrar signos desde muy temprana edad, normalmente desde los 5 meses, aunque muchos de ellos no son diagnosticados entre cuatro y seis años.
Si sufren de displasia, los canes desarrollan una cojera en las patas delanteras que suele empeorar a lo largo de los meses; también suele agravarse después de realizar ejercicio.
Para diagnosticar este padecimiento, la vía correcta es por medio de radiografías y un examen clínico, a menudo se manifiesta al doblar o extender el codo; y en las radiografías se mostrarán signos de artritis.
Su tratamiento, por otro lado, depende de la gravedad de la enfermedad; la cirugía está recomendada en la gran mayoría de los casos, pero también es posible tratarla con medicamentos si el problema no es considerable.
Si se trata la enfermedad a tiempo, mejor será el resultado a largo plazo; la gran mayoría de los perros se benefician con la operación quirúrgica.
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