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Si llevaste tu primer cachorro canino a casa, es posible que ya estés pensando o hayas pensado cosas como el alimento que comprarás, los juguetes que le darás, los suéteres que le comprarás y hasta cómo pasarán sus días juntos.
Uno de los aspectos más importantes que debes de tener en cuenta, es el entrenamiento, pues a través de este proceso aprenderá a relacionarse con otros animales y personas de mejor manera.
Al encontrarse en una etapa muy temprana de su vida, no son capaces de poner atención en algo por momentos prolongados, así que las sesiones deben ser cortas para no agobiarlo o causarle estrés.
Lo ideal, es encontrar un balance entre el entrenamiento, el juego y los periodos de descanso que tiene el animal en el día a día.
Si de pronto, a media sesión, observas que el perro no quiere continuar, entonces detente e inténtalo de nuevo en un rato o al día siguiente; recuerda nunca obligarlo a hacer nada que no quiera, ya que esto puede ser contraproducente.
La táctica más efectiva para que aprenda rápido las cosas, es el refuerzo positivo, esto implica que reconozcas todas las acciones positivas con palabras de aliento; también sirven mucho los cariños y los premios en forma de golosinas.
La repetición es un elemento clave, esto quiere decir que debemos ser constantes y tomarnos un momento diario para entrenar al animal, siempre con las mismas indicaciones hasta que estas formen parte de su cotidianidad.
Es fundamental que tengas muchísima paciencia, pues la mayoría de las cosas que le quieras enseñar no serán adoptadas de la noche a la mañana, así que no te rindas, con constancia lo lograrán.
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