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Los felinos son muy vulnerables a las bacterias debido a su estilo de vida, el cual muchas veces se divide entre el hogar y la calle, lo que tiene como resultado que se enfermen con mayor frecuencia que otros animales domésticos cuyos hábitos se limitan más a los interiores.
En sus salidas pueden contraer principalmente padecimientos bacterianos, los cuales se curan con la administración de antibióticos, aunque no siempre serán necesarios, sino que depende de la zona infectada y la gravedad.
Como las enfermedades varían, la medicación también es diferente según el caso, por ejemplo los productos de acción bactericida destruyen las bacterias causantes de la infección, mientras que las bacteriostáticas evitan que la patógeno se siga propagando.
El antibiótico más común recetado para gatos es la amoxicilina porque actúa contra un gran número de microorganismos, pero también están aquellos resistentes a este medicamento, por lo que solo debe ser indicada por un veterinario en casos especiales.
Otro producto que es efectivo en felinos es la cefovecina sódica, de la cual se aplica una inyección con acción de hasta 14 días, sin embargo, debemos tener cuidado, pues las dosis elevadas de cualquiera de estos insumos afectan a riñones e hígado.
La recomendación es tajante: no administrar antibióticos por cuenta propia, pues si bien atacan a las bacterias malas, también a aquellas que son necesarias para las defensas, como la flora intestinal.
Esto quiere decir que siempre hay que consultar a un veterinario antes de tomar cualquier decisión que involucre la salud de nuestra mascota.
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