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El akita es una de las razas japonesas de perros más conocidas y populares en todo el mundo, tan es así que América cuenta con su propia variante, llamada muy adecuadamente: akita americano.
Este animal es fácil de distinguir por sus características físicas, cuenta con un pelaje frondoso, orejas siempre erguidas y una cola que pareciera estar permanentemente enroscada.
Su manto abundante es de buena capa, para cumplir con el propósito de protegerlo del frío, y puede venir en una gran variedad de tonalidades, desde las negras y blancas, hasta las grises y rojizas.
Con un máximo de 45 kilogramos de peso, el akita americano es un animal muy imponente y con un carácter sumamente territorial, esto deriva de que en la antigüedad era utilizado como perro de combate y caza.
Esto no quiere decir que sea una raza agresiva, sin embargo, puede tener algunos problemas si no se le enseña a socializar desde edades tempranas y si no se le da un entrenamiento adecuado.
Eso sí, es una mascota sumamente leal con su familia y protectora, lo que hará que se muestre reservado y cauteloso con los extraños.
También es considerado como una de las castas más limpias, ya que se acicala a sí mismo de manera regular; aun así, se recomienda cepillarlo diario para evitar que se formen nudos y bañarlo cada mes y medio.
El akita americano también es un animal con mucha energía y muy activo, por lo que requiere de una rutina de ejercicio rigurosa y paseos al menos tres veces al día para evitar que sufra ansiedad y desarrolle problemas de comportamiento.
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