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Al igual que las personas, los perros también se rascan sin mayor motivo más allá de simple comezón, es parte de su comportamiento y una acción completamente normal como respuesta a un estímulo.
Sin embargo, si el animal se llega a rascar de una forma que parece obsesiva, es posible que sea el síntoma de alguna enfermedad cutánea como la dermatitis atópica, uno de los padecimientos más comunes en canes.
Esta condición se caracteriza como una predisposición genética a tener hipersensibilidad a elementos alérgenos que se encuentran en el ambiente, como por ejemplo el polen o los ácaros.
Por lo general, esta enfermedad se manifiesta en cachorros de entre seis meses y tres años de vida, aunque también puede surgir en animales adultos.
Los síntomas pueden pasar completamente inadvertidos durante los primeros meses de vida del can, y hacerse evidentes a medida que va creciendo.
Como lo dijimos, uno de los indicadores más notorios es el rascado constante, llegando incluso al punto de hacerse heridas, principalmente en el cuello, las axilas, el rostro, el abdomen, las ingles y la cola.
Esto puede provocar otros síntomas, como la caída del pelaje, resequedad y oscurecimiento de la piel, ojos llorosos, así como inflamación e irritación constante de diferentes zonas del cuerpo del animal.
Al igual que con otras enfermedades, es importante que se aplique un tratamiento adecuado para controlarla, y para esto necesitaremos la guía de un veterinario, por lo que si notas cualquier síntoma debes acudir a la clínica.
Se trata de una enfermedad crónica, por lo que la terapia consiste en reducir la presencia de los alérgenos para mejorar la calidad de vida del perro.
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