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Si tomaste la importante decisión de cruzar a tu perra hace algunos meses, entonces algo es seguro, pasarás algún tiempo cuidando a uno o varios perros recién nacidos que tienen necesidades específicas.
Durante las primeras 12 o 24 horas después de que la hembra tuvo su parto, los pequeños son alimentados con calostro, esto les brinda protección contra diversas enfermedades por las primeras seis semanas de vida.
Durante este periodo la madre será también la encargada de ayudar a los cachorros a regular su temperatura corporal e incluso a estimularlos para que puedan orinar y defecar.
Como puedes ver, este trabajo se vuelve mucho más sencillo si la madre está ahí para cumplir con los cuidados y la alimentación básica, sin embargo, también es posible que por algún motivo no sea de esta manera, en cuyo caso, tú deberás hacerte cargo.
Para regular la temperatura de los perritos lo mejor que puedes hacer es colocarlos en un sitio cálido, cómodo y limpio, y es importante mantener un monitoreo constante de este parámetro hasta la cuarta semana después del nacimiento. Lo ideal es que se ubique en los 32 grados para que comience a bajar hasta los 23.
Para el tema de la alimentación tendrás que acudir con un veterinario para que te indique una leche maternizada, la cual administrarás a unos 38 grados de temperatura con un biberón al menos cuatro veces al día.
A partir de la cuarta semana, los cachorros ya tienen sus primeros dientes de leche, por lo que puedes ir dándoles comida sólida poco a poco.
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