Para tener una experiencia completamente personalizada, proporciona tus datos de usuario.
Al registrarte en este sitio aceptas los Términos y condiciones y Políticas de privacidad
¿Olvidaste tu contraseña?
Para restablecer tu contraseña, escribe el correo electrónico que proporcionaste para tu registro.
Los gatos son animales con un carácter muy particular y, aunque disfrutan de su independencia, también pueden ser sensibles a ciertos estímulos de su entorno. Entre ellos, los olores juegan un papel importante, ya que algunos aromas comunes en casa pueden provocarles incomodidad, apatía o incluso cambios de comportamiento.
Uno de los más habituales está directamente relacionado con ellos: el mal olor del arenero: Los gatos son extremadamente limpios, por lo que si la caja desprende un hedor desagradable, es muy probable que dejen de usarla y busquen otro lugar para hacer sus necesidades.
Otro aroma que resulta desagradable es el del pescado en mal estado. Aunque solemos relacionar a los gatos con este alimento, la realidad es que lo rechazan cuando está crudo o descompuesto, y ni siquiera intentarán probarlo.
También se sabe que los cítricos como limón y naranja no son de su agrado. De hecho, muchos repelentes comerciales para mantenerlos alejados de plantas o muebles incluyen estas fragancias, ya que los gatos prefieren evitarlas.
Un caso más curioso es el plátano. Ni su sabor ni su olor resultan atractivos para los felinos, por lo que puede ser útil colocarlo en superficies que quieras mantener fuera de su alcance.
Finalmente, están los aromas químicos intensos, como los del jabón perfumado. Para tu gato, este tipo de fragancias resulta demasiado fuerte, por lo que lo ideal es optar por productos de limpieza sin olor o con fórmulas neutras.
Comparte este contenido en tus redes