Aunque no es frecuente, algunas perras pueden alejarse de sus cachorros o incluso lastimarlos tras el parto. Las causas pueden variar, por lo que es importante observar su conducta durante los primeros días y actuar a tiempo si surge algún problema.
Factores
- Dolor o enfermedad: Cuando la hembra presenta mastitis u otra condición que genera malestar, amamantar puede resultar muy doloroso. Por ello evita que los cachorros se acerquen y los rechaza al intentar alimentarse.
- Estrés por el entorno: Demasiadas visitas, manipulación de los cachorros o un espacio ruidoso pueden alterar a la madre. El estrés intenso puede llevarla a comportamientos defensivos o incluso agresivos.
- Experiencias previas o inseguridad: El trato que ha recibido antes, el lugar donde está criando o la falta de un espacio tranquilo pueden influir en que se muestre nerviosa o desconfiada.
- Instinto de selección natural: Si percibe que uno de los cachorros es muy débil, puede separarlo del resto como una forma de priorizar la supervivencia de los más fuertes.
Cómo prevenir o manejar estas situaciones
- Supervisión veterinaria: Realizar revisiones periódicas después del parto es clave para detectar infecciones, dolor o problemas que puedan afectar su comportamiento.
- Crear un ambiente seguro: El área donde permanezca la madre debe ser cálida, tranquila y con mínima intervención humana. Limitar el contacto excesivo con los cachorros ayuda a que la madre se sienta protegida.
- Vigilar su conducta: Si notas señales de agresión o rechazo, es importante intervenir con cuidado. En casos en los que la madre insista en apartar o lastimar a un cachorro, será necesario retirarlo para evitar que el resto de la camada corra riesgo.