Para tener una experiencia completamente personalizada, proporciona tus datos de usuario.
Al registrarte en este sitio aceptas los Términos y condiciones y Políticas de privacidad
Los gatos son animales muy susceptibles a los cambios repentinos, así como a ruidos y amenazas que para nosotros pueden resultar de lo más normales, lo que puede derivar en estrés, condición que impacta directamente en su calidad de vida.
Para ellos no es sencillo comunicarnos incomodidad o sensaciones desagradables, por lo que debemos estar atentos a señales específicas que indiquen que nuestra mascota no está teniendo el mejor de los días.
Uno de los indicadores es que defeque u orine rutinariamente fuera de su caja de arena, ya que como sabemos estos animales son sumamente limpios y siempre hacen sus necesidades en este lugar, por lo que si dejan de hacerlo, es que padece algún malestar.
También están las conductas excesivas, como lamerse continuamente, andar de un lado para otro sin quedarse quieto, espasmos recurrentes o comportamiento agresivo en general.
Un caso de estrés incluso puede causar que sus hábitos alimenticios se vean alterados, y comience, por ejemplo, a comer menos o hacerlo demás, e incluso consumir cosas extrañas, como plástico o tela.
Otra conducta que se puede observar en felinos estresados es el rasguño constante, o que marque su territorio más de lo normal aun si se encuentra en su propia casa.
Si bien notar esto en tu mascota no necesariamente es señal de un malestar grave, es de suma importancia que acudas al veterinario en cuanto notes una anomalía en su día a día, pues solamente un especialista podrá darte un diagnóstico acertado sobre cualquier posible padecimiento.
Comparte este contenido en tus redes