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Una de las formas más comunes que tienen los perros para comunicarse es a través de su cola. Aunque solemos creer que moverla es sinónimo de felicidad, lo cierto es que los movimientos de la cola son mucho más complejos y pueden revelar una amplia gama de emociones.
Los perros utilizan este apéndice para manifestar no solo alegría, sino también confusión, molestia, agitación, sorpresa o enojo. La clave está en observar la dirección del movimiento, su intensidad y la postura corporal que lo acompaña.
¿Hacia dónde se mueve?
Este lenguaje corporal no solo comunica al humano, sino también a otros perros.
Un can que observa a otro moviendo la cola hacia la derecha se siente más relajado, pero si detecta que se mueve hacia la izquierda, puede entrar en estado de alerta o nerviosismo.
¿Y si la cola no se mueve?
Entender el lenguaje de la cola en los perros es fundamental para mejorar nuestra relación con ellos. Observar hacia dónde apunta, cómo se mueve y con qué intensidad, nos da pistas claras sobre lo que sienten, incluso cuando no emiten un solo sonido.
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