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El celo es una etapa recurrente importante de la vida de los gatos, tanto hembras como machos, ya que durante estos días su comportamiento cambia, pues están listos para buscar pareja y reproducirse.
Generalmente, para las gatas, este momento llega antes de que se cumpla el primer año de vida; en el caso de los gatos, esto sucede puede suceder un poco después, entre los ocho y doce meses de edad.
El celo tiene una duración de varios meses, por lo que estos animales suelen mantenerse en esta estado durante toda la primavera y el verano, sin embargo, en las hembras, no es continuo, sino que se va dividiendo en periodos de hasta 15 días.
Afortunadamente, detectar si tu mascota entró en esta etapa es muy fácil, ya que las señales son bastante evidentes, por ejemplo, los maullidos se vuelven mucho más intensos y frecuentes, especialmente cuando el sol comienza a ocultarse, esto lo hacen para llamar la atención.
Un gato que se encuentra en celo también se mostrará más inquieto y agitado, por lo que lo verás moverse de un lado a otro sin descanso sin motivo aparente.
Otro de los comportamientos clásicos de animales que están pasando por esta etapa, es el frotamiento constante no solo con personas, sino también con objetos.
Esto último puede parecer extraño para una especie tan limpia como los felinos, pero las gatas suelen orinar fuera de su caja de arena, esto para esparcir sus feromonas en el ambiente y lograr atraer a los machos con mayor facilidad.
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