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La disciplina es una parte importante del adiestramiento canino, pero ¿estás regañando a tu perro de la manera correcta? Un nuevo enfoque en la relación entre humanos y perros sugiere que la regañina tradicional podría no ser la más efectiva ni la más comprensible para tu fiel amigo peludo.
La regañina tradicional implica alzar la voz, usar un tono severo y señalar o reprender físicamente al perro cuando ha hecho algo mal. Sin embargo, esta estrategia puede tener efectos negativos en la relación entre el dueño y el perro.
Los perros son criaturas del momento, si regañas a tu perro después de que haya realizado una conducta no deseada, es posible que no comprenda por qué lo estás reprendiendo. La conexión entre su acción y la regañina puede perderse.
Las llamadas de atención tradicionales pueden hacer que el perro se sienta amenazado o asustado. En lugar de aprender, el perro podría desarrollar miedo o incluso agresión hacia su dueño, lo que es contraproducente.
En lugar de utilizar el regaño usual, muchos entrenadores y expertos en comportamiento canino recomiendan el refuerzo positivo. Esto implica recompensar y elogiar al perro cuando se comporta de la manera deseada en lugar de reprenderlo cuando se equivoca.
Cuando tu perro hace algo bien, como obedece una orden o se comporta adecuadamente, recompénsalo con caricias, elogios y premios. Esto refuerza el buen comportamiento y hace que el perro asocie acciones positivas con recompensas.
Si hace algo que no debería, en lugar de regañarlo, redirige su atención a una acción positiva y recompénsala. Por ejemplo, si tu perro muerde un mueble, dale un juguete adecuado para masticar y elógialo cuando lo use.
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