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Seguramente en más de una ocasión has escuchado estornudar a tu perro, suele ser un evento gracioso por el cual incluso llegamos a decir “salud” de manera burlona, pues es un comportamiento que consideramos como muy humano.
De hecho, el estornudo canino tiene las mismas funciones que el humano, servir como mecanismo de defensa para que su nariz expulse partículas molestas y evitar la introducción de objetos al cuerpo.
Esto generalmente puede suceder después de que olfateó algo específico y una sola vez basta para despejar su olfato, sin embargo, puede suceder que lo haga una y otra vez durante un intervalo más prolongado.
Si esto ocurre, lo más probable es que tenga algo atorado en la nariz, como pelo, restos de comida o hasta hierba, y no lo puede expulsar fácilmente.
Estos "ataques de estornudos" suelen venir acompañados de otras señales de incomodidad, siendo la más común dar vueltas sobre sí mismo en un intento para despejar sus orificios nasales.
Existen casos en los que el can no necesariamente está intentando sacar algo, sino que más bien hay algo en el ambiente que le irrita y podría significar que tiene alergia a algo, lo cual solo puede ser determinado por un médico veterinario.
Es por esto que si notas que los estornudos excesivos suceden seguido, debes acudir de inmediato a la clínica para que un especialista revise a tu mascota y dé su diagnóstico.
Algunos de los síntomas en los que te debes fijar para sospechar de este padecimiento es el rascado excesivo, la secreción en la nariz, jadeos y tos
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