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En la entrega anterior explicamos de dónde surge la necesidad de los perros de subirse a tu cama o a tus sillones para descansar, sin importar que tú les hayas comprado o fabricado la casa más cómoda.
En términos generales, tu mascota lo hace en búsqueda de calor, cercanía y de protegerte, es algo que está en su instinto, pero esto no quiere decir que no se le pueda entrenar para evitar este comportamiento.
Ahora te daremos algunos tips para que puedas evitar que el animal se suba a aquellos muebles que quieres mantener libres de pelos o rasgaduras.
Como dijimos, lo importante es establecer límites desde que el animal llega a casa, esto quiere decir que no debemos subirlo nosotros, esto aplica principalmente cuando es pequeño y no puede alcanzar algunos sitios.
Es probable que al principio llore, sobre todo si son los primeros días en una nueva casa y lejos de su madre, pero no te dejes convencer, pues únicamente lo confundirás si en ocasiones se lo permites y en otras no.
A medida que crezca, intentará hacerlo por sí mismo, y tú deberás bajarlo, decir enérgicamente "NO", y reconocer con caricias cuando deje de intentarlo.
Si vas a salir y dejarlo solo, lo más recomendable es cerrar todas las puertas de las habitaciones con muebles, pero si esto no es posible, entonces lo mejor es dificultar el paso, ponerle obstáculos que no lo dejen acercarse, como sillas o cajas, esto lo desalentará después de un rato.
Finalmente, asegúrate de que su cama sea cómoda, revísala regularmente para cerciorarte de que no ha perdido relleno, que no sea áspera, y que no haya ningún tipo de objeto que lo incomode al momento de querer descansar.
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