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Es frecuente en razas de perros grandes que desarrollen un crecimiento anormal en las patas, especialmente a la altura de los codos. Al presentarse una inflamación que, si no se trata, puede aumentar de tamaño y endurecerse, se le conoce como bursitis o higroma de codo.
Se trata de una hinchazón localizada en las articulaciones, zonas que soportan gran parte de la presión corporal del animal. Generalmente aparece por golpes repetitivos o por el hábito de acostarse y sentarse sobre superficies duras.
Este padecimiento es más común en perros de pelo corto como el labrador, mastín, pastor alemán o gran danés. En sus primeras etapas suele verse como una pequeña burbuja blanda y móvil en el codo, pero con el tiempo puede crecer considerablemente.
Aunque por lo general no es dolorosa, es importante acudir al veterinario para evitar complicaciones como infecciones o molestias mayores.
La buena noticia es que la bursitis puede prevenirse. Proporcionar superficies suaves para el descanso, como camas o tapetes acolchados, y mantener una rutina de ejercicio constante ayuda a mejorar la lubricación de las articulaciones y a reducir el riesgo de que esta afección se desarrolle o empeore.
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